Amar a nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma y fuerzas, debe ser algo que no debemos olvidar jamás. Y es la mejor manera de comenzar nuestro día y terminarlo. Por eso cuando nos acostemos y cuando nos levantemos es lo primero y último que debemos hacer en nuestro día.
Conectarnos con nuestro Creador, nuestro Padre amoroso debe ser nuestro primer alimento diario. Nuestra nutrición principal. Hazlo un hábito y tu prioridad cada día y te sentirás más pleno. Y cumplir Sus mandatos nos hace vivir sin problemas.
“Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.” Deuteronomio 6:5-7
ES IMPORTANTE BUSCARLO CUANDO NOS ACOSTEMOS Y CUANDO NOS LEVANTEMOS
Porque conocemos el amor que tiene Dios por nosotros, y cómo nos escucha, debe ser tema de nuestras conversaciones. Sabemos que todo lo que tenemos viene de Él, por tanto, debemos estar sumamente agradecidos siempre. No solo al acostarnos y levantarnos, ¡el día entero!
La Biblia nos indica en ese mismo versículo que debemos repetirle a nuestros hijos los mandatos de Dios. Y definitivamente mostrarles con ejemplo, que ellos deben buscar de Él al levantarse y al acostarse. Si lo hacemos nosotros, será más fácil que ellos se acostumbren a hacerlo.
“Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán.” Proverbios 22:6
Es además el mandamiento más importante, el amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente. Lo puedes leer en Mateo 22:34-40. Amarlo y tener una relación con Él es la mejor manera de complacer a nuestro increíble, Todopoderoso, amoroso, amable, gentil y proveedor Dios.