“Jesús bajó de la barca y vio que allí había una gran cantidad de gente. Entonces tuvo compasión de ellos y sanó a todos los que estaban enfermos.” Mateo 14:14 (TLA)

Al enterarse Jesús de la forma en que Juan el Bautista murió, se entristeció tanto que decidió subirse a una barca e irse  a un lugar donde pudiera estar solo, pero la gente que lo veía partir lo seguía por tierra, quizá muchos de ellos clamaban con desesperación por su necesidad, lo cual Jesús no pudo pasar por alto a pesar de sentirse triste o enojado, y tuvo que bajarse de la barca para suplir sus necesidades.

¿Alguna vez hiciste algo similar? ¿Sin importar tu necesidad fuiste a suplir la de otros que estaban en peores circunstancias que tú?

Por supuesto que no es sencillo, pero eso es lo que justamente debemos hacer con quienes realmente necesitan ayuda, porque para nosotros, los hijos de Dios, esto no es una opción, sino un deber.

Proverbios 3:27 (RVR1960) Menciona:

“No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo.”

Todos en algún momento hemos tenido la oportunidad de hacer el bien a quienes lo necesitan, la pregunta es si realmente la hemos aprovechado.

Si hasta hoy te ha costado ver la necesidad de otros como una oportunidad para plasmar el amor de Dios en sus vidas, es tiempo de desarrollar todo buen fruto que viene del Espíritu Santo. Porque entonces  comenzarás a sentir interés en las necesidades de los que te rodean.